El del sábado pasado por la tarde fue uno de los conciertos más especiales a los que he podido asistir en toda mi trayectoria (y llevo unos pocos…).

En esta ocasión no asistí como fotógrafo acreditado, sino como mero espectador, acompañado por mi mujer y mi hija, de forma que solo hice un par de fotos “de recuerdo” y algún pequeño vídeo. Aun así no quería dejar de reseñar aquí este tremendo espectáculo al que tuve el privilegio de asistir.

Y es que todo acompañó. Gracias a su magnifica sonoridad y visibilidad, y por que no decirlo, su comodidad y la amabilidad del personal, el Circo Price se ha convertido de un tiempo a esta parte en un santuario para los amantes de la buena música en directo. No hay concierto que suene o se vea mal allí.

El show comienza con un pequeño set acústico, en el que la primera canción (Pequeño desastre animal) se interpreta a pelo, sin ningún tipo de sonorización. Primer escalofrio que recorre el cuerpo y toma de conciencia que el de hoy será un concierto muy especial. El resto de canciones del set no desmerecen.

A continuación, el que aparentemente será el plato fuerte de la jornada: un set con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM), que efectivamente deja al personal sin habla, canción tras canción, todas ellas con unos arreglos más que notables.

Cuando el climax ya no puede llegar más alto, el set orquestal da paso a un intenso y entregado set eléctrico que hace por fin saltar de sus butacas al público que ya no puede contener más la tensión y las ganas de brincar y cantar. Valiente, El hombre del Saco y La cuadratura del círculo, concluyen este maratón de irrepetibles momentos mágicos que verdaderamente disfruté como si fuera la primera vez (probablemente haya visto y fotografiado a Vetusta Morla en 4 ó 5 ocasiones).

No quiero olvidarme de mencionar aquí uno de los pequeños detalles de este final de gira en el Circo Price: estaba permitido el acceso a menores. Magnífica y conveniente iniciativa, como mencionó el propio Pucho en una de sus intervenciones. No se me ocurrió mejor ocasión para llevar a Nerea a un concierto, quien a sus 6 años, no deja de pedir acompañarme cada vez que me ve salir de casa cargado con la mochila de los conciertos. En verdad lo disfrutó muchísimo. Casi no pudo pegar ojo esa noche de la emoción.

Nerea en su primer concierto: Vetusta Morla en el Circo Price

Cuesta imaginar que después de tal derroche de energía, se pueda estar listo para repetir la hazaña en tan poco tiempo. Porque eso es lo que seguro hicieron en el segundo pase del sábado, minutos después de acabar las casi dos horas y media del primero, y en los dos restantes del domingo.

Como prueba, este pequeño vídeo que grabé desde la grada, donde se pueden disfrutar los 6 minutos de reprise de La cuadratura del círculo, con la que dieron por concluido el concierto. Pocos finales de show tan intensos recuerdo.

Muchas gracias por todo, Vetusta…